Corriendo bajo la lluvia de enero
Sabías que llegaría el momento y te envuelves entre las mantas del pasado. Llorar lágrimas de vidrio. Alguien te llama en la bruma, no contestas, no vas hacia la luz. Subiendo la calle de tu infancia llegas a la puerta que no se abre más. Suspiras y piensas que en otras ocasiones te esperaba con el delantal lleno de harina y preguntando si habías sisado el cambio del pan. Preguntaba qué haría para cenar a las 10 de la mañana, sabías que el domingo habría paella. Querías que lloviese para que hiciéramos esas migas que se ponían en medio de la mesa para comer juntos de la paila. Ahora veo que llueve y tengo pan duro... pero soy incapaz de sentarme sola a ponerlo en remojo, no recuerdo la receta de tu caldo! Me refugio en la cocina pensando que si me quedo dormida bajo los fogones te sentiré. Las peques me miran sin entender y todos me piden que no esté triste. Me pondré tu toquilla mágica para protegerme del mundo.
Mi matrona personal gracias por los millones de segundos que compartimos, por enseñarme a ser paciente, por acompañarme en momentos durísimos, por estar sin que se notase, por entrometerte en mi vida, por educarme y quererme sin condiciones.Tantos besos y tantos abrazos que nunca nos faltaron.
Te extraño!
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