Remember 15 November
Cuatro aniversarios a celebrar.
La primera vez que esta fecha se marcó en el calendario familiar fue en la boda de mis abuelos maternos. Una boda de la posguerra española, sin grandes ramos de flores, ni vestido blanco, sin viaje de novios, nada de 200 invitados a tanto el cubierto, pero con mucho amor. Esa fecha siempre fue recordada con las notitas de amor que le escribía a mi abuela, una rosa en su mesita de noche, una paellita o unas migas de celebración.
En sus bodas de platino a mi abuelo se le ocurrió que era un buen día para dejarnos, seguro que no lo olvidaríamos. Se fue con poco ruido, dejando un vacío inclasificable en nuestros corazones. Ese día que había significado el nacimiento de una familia y de un amor que perdurará en la memoria de los que os conocieron.
Años más tarde cuando conocí a I me dijo que había nacido en noviembre, supe automáticamente que había sido el 15. No podía ser de otra manera, aunque haya 29 días más en el mismo mes. La persona que me haría creer de nuevo en el amor, no podía haber nacido cualquier otro día del año. Habíamos recorrido caminos dispares, viajado por continentes opuestos, vivido vidas tan distantes... que cuando nos encontramos sabíamos que nos complementábamos, que habíamos recorrido ese camino para estar preparados el uno para el otro.
Hemos pensado que no sería mala idea seguir con la tradición familiar y ampliamos los aniversarios a 4. Otra boda en la misma fecha. Tampoco tenía grandes ramos de flores, ni vestido blanco para la novia, tampoco viaje de novios, ni 200 invitados a tanto el cubierto, pero sí mucho amor. Y quizás con los años podamos celebrar las bodas de platino que mis abuelos se perdieron.
¿Destino? La gente suele organizar su vida en fechas, nosotros la concentramos en unas pocas para poder recordarlas. Somos muy pragmáticos o unos románticos empedernidos.
La primera vez que esta fecha se marcó en el calendario familiar fue en la boda de mis abuelos maternos. Una boda de la posguerra española, sin grandes ramos de flores, ni vestido blanco, sin viaje de novios, nada de 200 invitados a tanto el cubierto, pero con mucho amor. Esa fecha siempre fue recordada con las notitas de amor que le escribía a mi abuela, una rosa en su mesita de noche, una paellita o unas migas de celebración.
En sus bodas de platino a mi abuelo se le ocurrió que era un buen día para dejarnos, seguro que no lo olvidaríamos. Se fue con poco ruido, dejando un vacío inclasificable en nuestros corazones. Ese día que había significado el nacimiento de una familia y de un amor que perdurará en la memoria de los que os conocieron.
Años más tarde cuando conocí a I me dijo que había nacido en noviembre, supe automáticamente que había sido el 15. No podía ser de otra manera, aunque haya 29 días más en el mismo mes. La persona que me haría creer de nuevo en el amor, no podía haber nacido cualquier otro día del año. Habíamos recorrido caminos dispares, viajado por continentes opuestos, vivido vidas tan distantes... que cuando nos encontramos sabíamos que nos complementábamos, que habíamos recorrido ese camino para estar preparados el uno para el otro.
Hemos pensado que no sería mala idea seguir con la tradición familiar y ampliamos los aniversarios a 4. Otra boda en la misma fecha. Tampoco tenía grandes ramos de flores, ni vestido blanco para la novia, tampoco viaje de novios, ni 200 invitados a tanto el cubierto, pero sí mucho amor. Y quizás con los años podamos celebrar las bodas de platino que mis abuelos se perdieron.
¿Destino? La gente suele organizar su vida en fechas, nosotros la concentramos en unas pocas para poder recordarlas. Somos muy pragmáticos o unos románticos empedernidos.
Comentarios
Publicar un comentario