Heridas de guerra
Casi 10 años llevas conmigo. Pensé en que me afearías la inmaculada piel de mi clavícula, que te ocultaría bajo un tatuaje sutil e insinuante. Y en este aniversario nuestro, este noveno año juntas, te luzco orgullosa. ¡Te miro y te toco! ¿Cómo recuerdo aquel primer instante juntas? Con horror. Después cuando te mostré por primera vez, con vergüenza. Un día me preguntaron que de qué era y mentí, dije que alguien me había robado el corazón y me había dejado esa cicatriz. Pero tú y yo sabemos que eres la nota en la nevera que me recuerda cada vez que me miro al espejo que fuiste la primera de muchas. No me robaron nada, me dieron. Me transformaron en mujer biónica por un tiempo para poder sobrevivir.

Comentarios
Publicar un comentario