El asiento de enfrente

Me miraba des del asiento de enfrente en el bus. Me sonreía. Cruzamos varias veces las miradas cómplices y las sonrisas. Después de media hora se acercó a mí. Parecía que quería decirme algo, se me aceleró el pulso e imaginé su voz susurrando. Me pasó un papel: "contesta el teléfono, por favor, ese tono es insoportable." Me quité los auriculares y contesté de mala gana. Sueños rotos en medio segundo. 

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