Una década

Y me desperté con esta imagen en la mesita del hospital. No podía contener las lágrimas. Era lo más bonito que nunca me habían regalado, fue tu gesto más tierno hacia mí y siempre te lo agradeceré.
Hace una década y un día que desperté de la operación que me liberó del cáncer de mama que me habían diagnosticado hacía poco más de medio año. Ese día aparece en mi expediente médico como el primer día libre de cáncer. Así que ese día empezó mi vida de nuevo. Todavía quedaba lucha por delante y un montón de sesiones de radioterapia y de Herceptin, pero lo más difícil lo habíamos superado.
Qué bien que tenía una vida para estrenar. Valió la pena ese nuevo despertar,  me dio un futuro increíble por delante. ¡Qué sabía yo todo lo que me esperaba vivir en estos 10 años!
Cómo imaginar toda la dicha que me esperaba y que los malos momentos serían fugaces, lecciones de la vida maravillosa que me esperaba.
Aprender a dar las gracias, a agradecer con el alma a todos y cada uno de los que habéis pasado esta década conmigo. A los que se fueron, gracias por haber estado. A los que se quedaron, gracias por ser y estar. A los que vinieron, gracias por entrar en mi vida.
Saberme tan querida ha sido un regalo del universo que se lo deseo a todo el mundo. Del primero al último, gracias por hacerme sentir que tenía súperpoderes. Del primero al último, gracias por hacerme sentir hermosa con o sin pelo, con o sin cicatrices.
Fragilidad  condensada en una fuerza descomunal que atravesó todo el mal que tenía dentro y se llevó 100g de mi seno sin tocar el pezón (gracias Doc (Dr. Miquel Prats de Puig) por pensar en los amantes que vendrían).
Ahora que luzco las cicatrices sin pudor, ahora me siento más yo que nunca y no me concibo sin haber pasado por estos 10 años de locura maravillosa.
Ahora que veo en los ojos de mi pequeña la misma mirada que lucía yo a su edad, pienso que todo lo que le queda por vivir... y deseo en lo más profundo de mí que se sepa querida tanto como yo me sé. Que tenga a su lado gente tan maravillosa como la que yo he tenido. Desearía que nadie tuviera que pasar por una experiencia parecida, pero si tiene que ser... que tenga tanta suerte como yo.
Gracias por cruzar conmigo esta vida, gracias a todos por acompañarme en el viaje.
¿Seguimos el viaje?
Os quiero igual que hace una década. Sin vosotros no hubiera valido la pena.

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