Sobreviviéndote, 10 años
Mi regalo del universo me decía hace unos días que cuando yo sea pequeñita ella me va a hacer masajitos y que hará que la cicatriz no me duela más. Ella me dice que somos luchadoras, que irá a la "guerra" como mamá hace ya años. Y yo le deseo toda la suerte del mundo. Al menos tanta como la que yo tuve y tan buenos aliados como los que estuvieron a mi lado. Deseo que le crezcan alas y que sus cicatrices le hagan crecer tanto como a mí. Le deseo que cuando yo sea pequeñita me pueda hacer masajitos, pero que la cicatriz duela un poquito para recordarme que sigo viva después de ir a la "guerra", de ponerme mil pañuelos en la cabeza, de llorar lágrimas tóxicas, de sonreír con mueca de extraterrestre, de pasar buenos ratos a vuestro lado, de sufrir las manos de Rosa, de agradecerle a Miquel que me sigan piropeando el escote, de recuento de leucocitos, de veneno en vena, de un año antropológico, de Raval en el corazón, de amores y desamores, de salir de fiesta, de quedarme en cama, de sentirla dentro, de contarle los deditos, de David, de volver a ser mujer y de redefinirme a cada paso que doy.
Le deseo que disfrute tanto de ser mujer como lo hace su madre. Que tengáis una buena lucha!

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