Batas Blancas

No tengo muy claro si tengo o no tengo el síndrome de la Bata Blanca. Si lo tuviese sería en un grado muy bajo, o alterado. Es ver una bata blanca y me quito la ropa... y creo que el síndrome iba más sobre ponerte nervioso cuando ves a alguien vestido con esos ropajes. En mi caso me quito hasta el sujetador, no importa que el que entre sea un dentista o un neurocirujano. Hoy toca ver a la nieta de Ramón y Cajal y espero no tenga una recaída en mi síndrome particular de Bata Blanca.
Me pondré guapetona y a visitar uno de los hospitales más bonitos de mundo. Siempre puedo escaparme a hacer turismo en un edificio modernista y olvidarme del vástago del Premio Nobel, pero después de 6 años, debería hacer el esfuerzo y ver qué tiene que contarme.
La semana que viene me toca con el doc rubiales de ojos azules y voz de terciopelo... seguro recaigo.

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