No es no y sí es sí

Te explico que el mundo sigue igual que hace más de dos mil años.
Seguimos venerando falsos dioses y las mujeres siguen siendo moneda de cambio para guerras o intereses económicos.  Seguimos siendo condenadas por ser mujeres, por ser débiles, por ser histéricas, por no tener capacidad, por ser "demasiado mujer",  por mostrar nuestro cuerpo, por hablar, expresar opinión o incluso por querer aprender. Seguimos siendo violentadas en casa y fuera de ella. Seguimos viendo como el hombre ejerce su poder sobre nosotras y la justicia lo defiende. Seguimos viendo como el mundo nos da la espalda aunque seamos las madres de sus hijos. Seguimos viendo como la vejez nos deja atrás mucho antes que a los hombres. Seguimos pariendo con dolor y soportando la carga de nuestros supuestos pecados. Nos repiten frases como no me obligues a hacerlo, ves lo que has conseguido, tu tienes la culpa, no crees que no debes salir así a la calle, no vayas sola, ten cuidado, eso tú no podrías hacerlo... Nos imposibilitan desde la más tierna infancia inculcándonos la inferioridad física. Nos llaman brujas, putas, malas, fáciles, gordas, flacas, feas, estúpidas... y nos lo creemos, porqué no iba a tener él razón. Nos agreden, nos queman, nos empalan, nos violan, nos menosprecian, nos juzgan, nos retienen, no nos escuchan y aún así dependen de nosotras.
Quiero decirle a mi hija que será libre para expresar su sexualidad como ella quiera sin que la juzguen, que podrá viajar sin miedo por todo el mundo, que podrá volver de fiesta sola aunque sea muy tarde,  que no la van a agredir por la calle,
que estudiará o trabajará sin cuotas, que podrá ser lo que quiera que nadie le va a decir que no puede por ser mujer. Quiero decirle que la educación igualitaria que le inculco se la inculcan igual a los hombres.
Quizás un día los misóginos de puedan engendrar sus propios hijos en bolsas de plástico, por ahora nos necesitan vivas. Y así nos queremos: Vivas y libres!


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