Batir las alas

Y te levantas una mañana con la hora cambiada y te das cuenta de que lo que llevas esperando años ya ha pasado.

Descubres que la civilización no es tan mala, que el mundo no gira entorno a un hangar y que cuando sales de trabajar puede ser de día.

Piensas en todas las cherves trasnochadas que has vivido, en todas las after work que vas a disfrutar.

Hacer la comida a las 9 de la mañana, llegar a casa una hora antes de lo acostumbrado, que los viernes sean el nuevo miércoles... que tu mundo se haya puesto patas arriba.

Recuerdos de tiempos de hurones y de ninfa de agua. El futuro pensado ya es el presente vivido. La lista de deseos básicos casi completada y una nueva por hacer.

Soñar que me queda tanto por viajar y que tendré un finde más al mes para complicar la agenda. Pensar en que está por acabar un lustro... ¡y yo con estos pelos! Rizos con planchas Ghds.

Gatas que se acurrucan para dormir.

Esterilla que ya no sustituye. Y dos cepillos de dientes.

4 meses y me tendré que buscar otra droga.

Relatos cortos que se hacen largos en el bus.

Libros de cabecera de 900 páginas y Ipod rojo con tu música.

Hacer hueco en los armarios respectivos y cohabitación consentida.

Sueños que se cumplen y otros que vendrán. Pesadillas de niña pequeña que desaparecen al girar la cara hacia la pared.

Gracias a todos por los buenos y los malos momentos.

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