Os doy las gracias!

Ahora que mis pestañas vuelven a ser casi gatunas, he aprendido a perder con el único objetivo de ganar: nada es para siempre, todo lo que se gana se puede perder. He perdido tantas cosas en esta vida… amigos, enemigos, tiempo, besos, dulzura… Pero he aprendido a no hablar desde el rencor, para eso intento no tener tiempo, siempre hablar desde lo bueno que he aprendido gracias al cáncer. El cáncer me descubrió una etapa de duelo, esa época para pensar en la pérdida, recrearse en ella y después dejarla ir. No me vestí de negro, pero sí hice mi duelo. Me vestí de colores, lloré en los 4 puntos cardinales, vi crecer mi pelo a ras, sonreí aunque doliese, me pinté unas cejas, pensé mil veces en desistir… supe que sin vosotros duele más. Pero el cáncer no duele: duelen las palabras, las situaciones, los pinchazos en el alma, las lágrimas de los que amas, la incomprensión, los abrazos que se quedan en el tintero … el cáncer NO. El dolor es lo que más miedo nos da, no la muerte ni la enfermedad en sí, pero el DOLOR. Todos tenemos un umbral de dolor modificable, todos sabemos que es relativo. Yo ya he abrazado a la muerte una vez y me ha dejado ir, pero y si vuelve a buscarme… la volveré a abrazar. Me pintaré las cejas, buscaré un pañuelo y sonreiré con una mueca de extraterrestre, una y otra vez… las que hagan falta. Pero es bueno saber que con vosotros es más fácil.
Un final de noviembre el médico te pide que apuntes todas las preguntas que tengas, ahora no puedes pensar. Pero a ver… si sólo tengo un paquete de 500 folios reciclados en casa!!!!!!! Dónde pongo las otras 3 millones y medio de preguntas? Y puedo preguntar cosas como de dónde venimos y a dónde vamos? O sólo relativas al cáncer, o sólo al cáncer de mama, o sólo al que me han diagnosticado hace 5 segundos. De qué me sirve apuntar, de qué me servirá saber qué tipo de cáncer tengo o que probabilidades de salvarme… si me salvo tengo el 100% y si no tengo un 0%, tan sencillo como eso. Pero apunto y pregunto lo que puedo, aunque a veces saber no es tan bueno, normalmente relaja a mi Pepito Grillo.
Cuando digo Cáncer de mama, pienso en un cáncer en mi madre y eso es feo, muy feo. Los yankees le llaman Breast Cancer, Breast (pecho) se parece a la palabra Beast (bestia) que es lo que es, al fin y al cabo. La verdad es que no tengo idea cómo nombrarlo… le puedo llamar de lolas, de pechos, de tetas, de pits, de la parte superior del aparato reproductor de la mujer… o le puedo llamar Pepe, Josefa, Iu, Lucrecia, Michi, Lorencio, Sabrina, etc. Parece que ponerle nombre tranquiliza a la hora de despedirse de él. Así puedes decir: Adiós Pepe! Hasta nunca Josefa! Adéu-siau Iu! Ciao Lucre! Schuss Michi! Váyase Sr. Lorencio! O a10 Sabrina! Cuando el doc me dijo que igual salía de quirófano con una menos me despedí de ella: si no nos volvemos a ver ha sido un placer conocerte! Prometo guardarte un duelo digno y substituirte por una buena lola, si se precia. Básicamente ese fue mi alegato final… por suerte para la derecha no se vio substituida por nada, se quedó dónde estaba con 100 gramos menos.
-Doc no me deje una cicatriz muy fea, please.- Él me abrazó y yo me sumí en un sueño dulce dónde todo era rosa y la gente sonreía todo el tiempo, no de forma idiota, realmente como si fuesen felices. Yo soñé en rosa, jajajaja, yo que odiaba ese color.
Me he hecho más fuerte. Nunca imaginé que podría, pero descubrí una fuerza interior que me ha sobrepasado. Me han salido unas alas de Mariposa gigante hermosas como nunca soñé! Sucumbí al letargo que te regalan las quimios, al cansancio de las radios y casi pierdo de vista la vida que debía vivir. Pero ahora me sacio de vida, MI vida, nada de verla pasar aletargada. Revoloteo por el mundo como una libélula, desplego mis alas y vuelo sonriendo a la vida y brindando por este tiempo que me regalo cada día. Había pensado tapar la cicatriz del Port-a-cath, pero me estoy acostumbrando a lucirla… casi que mola más que un tatoo. Ahora soy consciente, que al igual que las arrugas, las cicatrices escriben nuestra historia en la piel y la mía es hermosa por ser mía.
Me han dicho en susurros que la única minusvalía es la emocional. Todo lo que necesitamos es alguien que sepa escuchar y qué difícil es encontrarlo. Todos buscamos a nuestra Momo y no todos la encontramos, bueno yo, por suerte, he conocido unas cuantas entre mis amigos y amigas. Lo dicho, sin vosotros hubiera dolido más: sin los cafés, les xerradetes, los silencios compartidos, los paseos a medio gas, las visitas de les nenes, las sopitas, la crema de calabacín… tantos otros recuerdos que guardo en una cajita en el corazón y que saco de vez de en cuando para recordarme lo afortunada que soy de tener tantas buenas personas en mi vida.
Así que me quedo con lo bueno, con todo lo bueno que me ha dado la vida que ha sido mucho, con el cáncer incluido.
17 octubre 2008

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